UN ANTES Y UN DESPUES 2/2

El ladrón llevaba una especie de colgante, un mineral extraño de un color entre el lila y el negro, transparente. Me pregunto por que lo vello puede resultar a veces tan dañino. Ese colgante era una de las cosas más hermosas que había visto en mi vida. Sin embargo me debilitaba, era como un veneno para mí, pero lo anhelaba.
Le pregunté al ladrón, casi histérico, dónde había conseguido ese magnífico collar. Yo lo anhelaba, quería todo ese mineral para mí. Aun no sé si por puro egoísmo o para destruirlo, eso fue lo que pensé primero. Después cambié de dilema. ¿Qué hacer con esos dos ladrones? Creía haber leído en algún periódico un artículo sobre las cárceles de este país. Me pareció muy complicado llamar a la policía y tener que dar los detalles de cómo había detenido a los ladrones, y después pensé en ti, Ela. Si la policía hubiera acudido, me tendría que haber trasladado, no te hubiera vuelto a ver, por lo que decidí soltar a los ladrones a cambio del colgante y de un poco de información. Como comprenderás me la dieron ya que a cambio les prometí no llamar a la policía ni hacerles daño. De todas formas creo que no lo hubiera hecho, soy demasiado viejo, aunque tenga la apariencia de un joven, para hacer los tramites necesarios.
Si no llamaste a la policía, ¿qué hiciste con el collar? - Preguntó Ela.
Él continuó contando su historia:
El collar, pese a que yo deseaba ese objeto como alguien perdido en el desierto, desea encontrar la civilización. Como no sabía que hacer, decidí esconderlo, pero no en cualquier sitio, ya que quería poder ir a verlo cuando yo quisiese, pero a la vez que nadie lo pudiera robar, por lo que tenia que ser poco accesible para la gente que no fuera como yo. El primer sitio en que pensé fue en mi casa, pero podían entrar como aquella noche y mientras fuera de noche y estuviera yo en mi casa no me preocupaba, lo que me preocupaba más era el día.
Al final me decidí a ocultarlo en un museo. Ya sé que te preguntas por qué en un museo. Porque en los museos hay muchas piezas de valor inestimable y obras de gran belleza, y estaba seguro que pasaría inadvertido, era un lugar donde yo podía entrar fácilmente por la noche pero a la vez estaba vigilado por guardias de seguridad, por lo que no entrarían ladrones y si entraban no se fijarían en ese pequeño mineral.
Cogí el colgante de encima el piano, donde hasta ese momento había reposado. Observé la habitación a través de él, era tan hermoso mi piano, mi escritorio, mi nuevo ordenador, aunque no comprenda como puede haber personas que están horas delante de él sin hacer nada. Yo en cambio podría haber estado horas mirando el mundo a través de ese cristal, veía las cosas más oscuras pero eran diferentes, familiares y diferentes y me sentía tan normal.
Ela, ¿estás segura de que no tienes frío? Ya es noche cerrada, si quieres vamos a un bar y allí continuo mi historia.
De repente miró el reloj. Hacía más de una hora que estaba hablando él y Ela solo lo había interrumpido una vez. Miró a su alrededor y vio que la pareja de adolescentes ya no estaba. Miró a Ela, estaba expectante pero su expresión mostraba cansancio, por un instante vio la cara de la madre de Ela reflejada en su rostro, esto le hizo sonreír, el mundo de repente no le desencantó tanto. Incluso sintió como el mundo volvía a ser maravilloso sin necesidad de estar mirando por una piedra, no sintió la necesidad de ir a buscarla para ser normal y ver el mundo diferente.
- Sí, claro, pero sígueme contando la historia por favor.-Pidió Ela.
- Ela, el final de la historia no tiene importancia, lo que importa es la historia en si.- dijo él
- No lo entiendo.-dijo Ela.- ¿Eso significa que está en algún museo de la ciudad?
- Sí, Ela. Está en un museo de la ciudad, pero no tiene sentido que lo busques, es más, creo que ni siquiera yo lo tendía que ir a buscar.-añadió abriendo la puerta del primer bar que encontraron abierto y pensando que Ela estaba creciendo.

BUENO UNA PEQUEÑA NOTA MIA PORQUE HAY GENTE QUE LO HA LEIDO Y NO ENTIENDE LO DE QUE ELA ESTA CRECIENDO SI OS FIJAIS MAS ARRIBA PONE QUE VIO EN ELLA LA CARA DE SU MADRE POR LO QUE EL YA HABIA CONOCDO A SU MADRE CUANDO ERA JOVEN.
ESPERO QUE OS HAYA GUSTADO AUNQUE POR AHORA NO TENGO MUCHO PUBLICO

UN ANTES Y UN DESPUES 1/2

MAÑANA ES SAN JORDI POR LO QUE OS DEJO LA PRIMERA PARTE DE LA HISTORIA QUE HE PRESENTADO PARA CASTELLANO SI QUEREIS SABER COMO SIGUE YA SABEIS COMENTAR^^ Y ESPERAROS A LA SEMANA QUE VIENE:
Para qué apartarse” pensó. Aquel extraño que le pedía paso no sabía lo que había tenido que soportar aquellos últimos días, ni siquiera sabía quién era. Para qué ser cortés con un desconocido, con alguien con quien nunca has hablado y con quien probablemente no volvería a encontrarse nunca. Para qué malgastar energías diciendo unas banas palabras como buenas noches, si ni siquiera habían sido buenas y estaba seguro que no lo serían. Ni siquiera sabía si ese desconocido le devolvería el saludo o simplemente le ignoraría, hacía años que la gente había dejado de saludar a los desconocidos que les cedían el paso amablemente y podía contar con una mano la gente que le había dado las gracias esa semana. La educación se estaba muriendo y con ella la mayoría de las cosas buenas del ser humano, pensó entristecido. ¿Cómo podía haber llegado a esta situación de desencanto con el mundo? ¿Este siglo no tenía nada que ofrecerle? Las tecnologías habían aumentado, las condiciones de vida habían mejorado, enfermedades que antes eran incurables estaban erradicadas y el hombre había llegado a la luna y sin embargo los hombres y mujeres estaban más tristes, la gente no se sentía parte de un todo…
Eh tío, ¿te vas a apartar o me vas a tener aquí toda la noche?
Si, claro, pasa – dijo apartándose.
El desconocido le pasó rozando, ni siquiera se disculpó. Cuando el desconocido se alejó perdiéndose en la inmensidad de aquella ciudad, tan extraña y a la vez tan familiar, se puso en movimiento dirigiéndose a un parque cercano, se sentó en un banco enfrente de una pareja de adolescentes que se besaban. Al ver esa chica recordó de nuevo el desencanto y el por qué había empezado todo.
De repente apareció Ela, una chica que sabía la verdad sobre él y le pregunto que le había pasado ya que hacía días que no le veía. Él empezó a contarle su historia:
- Me acababa de despertar, el sol no se había ocultado aun pero le faltaba poco, me dirigí al comedor, una inmensa sala envuelta por centenares de libros, seleccione uno al azar de la inmensa estantería donde tenía libros de partituras y me dirigí hacia el piano. Comencé a pulsar esas maravillosas teclas de marfil y como por arte de magia toda mi casa quedo inundada de esa magnifica música. Disfrutaba tocando mi piano, no necesitaba pensar, simplemente la música fluía de mis manos. Era como si fuera un gran escritor que al poner la palabra adecuada en el sitio adecuado creara magníficas historias.
Entonces escuché algo, un leve susurro en la escalera. Eso puso todos mis sentidos alerta, no paré de tocar el piano para no alertar a los intrusos, que supuse no se abrían percatado de que yo sabía desde el momento en que entraron, que estaban en mi casa.
Antes de que entraran en la habitación donde estaba tocando yo, les saludé y les dije que no sabían en qué casa se habían metido. Poniéndome en pie, ellos me miraron asustaos un breve momento y yo les sonreí acercándome a ellos con pasos firmes. No comprendí su cara de miedo, cuando estuve a dos pasos de ellos sacaron una pistola y dispararon. Esquivé la bala, eran simples aficionados, pero eran unos simples aficionados que habían entrado en mi casa y por lo tanto tendrían que pagar por ello. No sé muy bien que expresión puse pero al verla empezaron a chillar. Me acerqué más a ellos para examinar si llevaban algún tipo de arma más, pero primero les até las manos para que no pudieran hacer nada. No me costó mucho ya que solo eran dos, uno de ellos me dijo que tenia una mujer e hijos a lo que le respondí que no era mi problema y empecé a registrarles. Me sorprendió mucho lo que llevaban, una cuerda, un martillo, la pistola con la que me habían disparado y una pata cabra, pero al llegar al cuello del segundo me sentí debilitado. ¿Qué era eso que me hacía sentir así?
LA SEMANA QUE VIENE LA RESPUESTA Y LA CONTINUACION DE LA HISTORIA